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Medicina tradicional mexicana

SINCRETISMO
Durante siglos, en el México indígena y mestizo, como fruto del legado ancestral de sus antepasados mayas, aztecas, olmecas y toltecas y aunque con continuas influencias exteriores, se sincretizaran distintas pràcticas destinadas a curar, como también ocurrirá en el caso de la religión.

Sin embargo, cura. Prueba de ello es que se ha mantenido durante tanto tiempo.

La práctica de dicha medicina se encuentra en manos de los llamados en sentido genérico “curanderas/os”. (En todo el texto)

2. Definición de “Curandera/o”.

“Yerberas/os”, “huesero@s/as”, parteras o comadronas, brujos en general llamados “curandera/os” son los que en la actualidad practican la medicina tradicional en todo el basto territorio mexicano.

Se ha dado en utilizar el término “chamán”, sin embargo, en mi opinión, se trata de un término absolutamente maleado por muchos autores que intentan definirlo o mas bien redefinirlo, en algunos casos incluso apropiárselo, desacreditando a todo aquel que lo utilice, a excepción de si mismos, claro, y que en realidad, en el México indígena no ha significado nada, en alguna comunidad lo mas parecido a la palabra significa payaso.

El término ha sido importado del exterior, de occidente, ni siquiera de cualquier otra cultura que pudiéramos calificar de chamánica. En la actualidad, a los indígenas, ya no les extraña esta denominación e incluso algunos de ellos ya lo han adoptado.

Sin embargo, y por las razones antes citadas, utilizaré el término de “curandero” para referirme a la figura que practica la medicina tradicional, al especialista en devolver la integridad o equilibrio psico-físico al individuo enfermo…

¿Cómo se llega a ser curandero?

Existen diversas vías de acceso, todas ellas peculiares pero no por ello sin fundamento.

a) Muchos curanderos heredan el oficio de padres a hijos, o de algún pariente cercano, abuelos, por ejemplo, más que cualquier otro. Desde muy pequeño, el niño indígena se le va enseñando visual y experimentalmente, es decir, sobre su persona, el nombre y aplicación de las plantas, animales, tierras y minerales, como son, donde encontrarlas, como cultivarlas o incluso como prepararlas

b) Otros explican que llegaron a la condición de curandero a través de una revelación, sueño, o llamada de las divinidades.

c) María Sabina, la primera sabia mazateca que abrió sus conocimientos al hombre blanco, relataba que la “sabiduría no puede ser enseñada”, sino que uno debe nacer con ella y descubrir mas tarde sus habilidades, en su caso concreto, al ingerir unos hongos de forma totalmente accidental, a la edad de cuatro años cuando se encontraba apacentando las cabras y estaba hambrienta.

d) Algunos descubren su vocación, después de haberse curado de una enfermedad muy grave, llegando incluso a las puertas de la muerte, por agradecimiento o por el sentimiento de haber conocido en profundidad el proceso de enfermedad-curación. Este caso es relativamente común y es quizá junto con el primero, el que mejor he podido estudiar

La concepción y cosmovisión del proceso curativo contrasta totalmente con la de la medicina alopática u occidental. En general, se combinan diversos factores en los que se fundamentará la terapia. Quizás lo que más caracteriza a la medicina tradicional mexicana sea, en primer lugar la cosmovisión de la salud y la enfermedad, en segundo lugar la concepción social de la enfermedad, y en tercer lugar la influencia determinante del contexto o sistema de creencias.

3. Tres factores característicos.

3.1. Un primer factor, es su cosmovisión de la enfermedad, considerándose la salud como un sutil equilibrio psico-físico y atribuyéndole casi siempre contenidos psicoespirituales y transpersonales, relacionados con un dialogo abierto con los elementos de la naturaleza. Como tormentas, lluvias, ríos, o incluso pozas; o con las propias plantas tratándolos como deidades. Muchas enfermedades pueden venir provocadas por un error en ese dialogo, por una mala relación con esa poza o ese río o con un lugar, que por algún motivo ha guardado una parte del espíritu de una persona y por eso cae enferma (susto o espanto), a veces muy enferma, entonces es preciso ofrendar algún regalo o moneda de cambio al lugar en cuestión para recuperar el equilibrio y por lo tanto la salud.

Un elemento de intercambio ha sido y sigue siendo el cacao, fruto que se cultiva tradicionalmente de las tierras mexicanas, desde tiempos de los aztecas y mayas, donde tendrá un importante papel sacramental siendo utilizado también como dinero, no solo en el comercio entre hombres sino también como dialogo abierto con los dioses. Desde entonces se utiliza como moneda de cambio y se encuentra presente en todos los rituales de ciertas zonas indígenas. El cacao es un fruto que se cultiva en las regiones prelitorales e interiores del sur mexicano, (es pot desenvolupar més)

3.2. Un segundo factor es la propia comunidad, las otras personas, también pueden provocar desequilibrios y trastornos, a causa de lo que ellos denominan “envidias”, diagnosticándose muy a menudo para explicar la enfermedad.

Los deseos hostiles de los vecinos son causa de males como la “envidia”; las “envidias” en si mismas ya son peligrosas, pero lo son más todavía cuando pueden conllevar la intervención de brujería provocando el conocido “mal de ojo”.

La presencia y la mirada de mujeres embarazadas o de espíritu fuerte pueden provocar el “aojo” en los niños.

También las emociones y bajos sentimientos o el adulterio pueden provocar enfermedades.

3.3. El tercer factor, no menos importante, es el contexto social de tales practicas, donde toda la comunidad participa de la misma cosmovisión, donde existe una predisposición psicológica de confianza asociada a una creencia o actividad religiosa, y ello contribuye, sin duda alguna, al éxito del proceso curativo obvio y evidente dentro del contexto y prácticamente absurdo o simplemente folklórico cuando se saca de dicho ámbito en aquellos casos en que no se respeta la esencia misma psico-espiritual de la nueva comunidad.

Existen una serie de factores psicológicos fundamentales ya sean conscientes o inconscientes de los que participan medico y paciente, sistema de creencias, confianza mutua en el proceso, estatus de prestigio y autoridad del que disfruta el curandero, con relación al paciente y a toda la comunidad, estatus que , naturalmente , desaparece en cuanto se lo separa del contexto.

El conocimiento de que el tratamiento se ha venido practicando tradicionalmente y ha sido probado repetidas veces por la comunidad, así como, la certeza, implícita en la concepción de salud, del carácter psicosomático de la enfermedad también contribuye sin duda al proceso de curación.

Un buen ejemplo de ello es lo que les ocurre a grandes sabios sanadores que cuando se los ha querido invitar a la gran ciudad se han convertido en pequeños individuos asustados y sin ningún poder aparente. Por este motivo es importante preservar el espacio con respeto para poder conservar y aprender de esta sabiduría ancestral.

También por ello, es necesario visitarlos in situ, en sus lugares de origen, con actitud abierta, pues allí es donde gozan de sus plenos poderes, donde confluyen todas las fuerzas, donde manejan las energías naturales y sobrenaturales y pueden curar y ayudar tanto al nativo como al foráneo que se acerque a su sistema de creencias con confianza y veneración. .

4. El diagnóstico.

Existen una amplia gama de métodos de diagnostico que van desde la lectura del “copal” o incienso obtenido de una resina, a la utilización de huevos (práctica introducida, por cierto, por los españoles), pasando por la ingestión de sustancias o plantas psicotrópicas como los consabidos hongos psilocibes o el peyote o el ololuiqui, que permiten al curandero explorar desde otros estados de conciencia así como dialogar con las deidades para establecer la causa y el tratamiento del trastorno en cuestión.

“susto” o “espanto”, “mal aire” o “mal viento”, “envidia”, “mal de ojo”, “malos espíritus”, “hechizo” “aojo”…según sea el origen del mal, natural , sobrenatural o causado por las personas, son algunos ejemplos de los diagnósticos a los que suelen llegar..

5. El tratamiento.

Lo más curioso de la mayoría de los tratamientos es el grado y tipo de participación del paciente, muchas veces ni siquiera está presente o si lo está no es él sino el curandero el que ingiere sustancias, de nuevo psicotrópicas, para su curación, o bien siendo el médico quien entra en trance e invoca deidades, reza oraciones, o convoca las fuerzas de la naturaleza para que se restituya el equilibrio perdido y su paciente recupere la salud.

Las terapéuticas indígenas pueden ser naturales, psico-religiosas o mixtas.

a)Naturales: Toloache o hierba del diablo, que lo suministran las mujeres a sus maridos para de liberarse sus obligaciones maritales o para evitar los excesos en la bebida , sábila o aloe, con grandes propiedades curativas en quemaduras o piel en general, romero, ajos machos, tabaco, albaca, para las “limpias”, pieles de serpiente de cascabel, para combatir el cáncer, chuparrosas, pajaritos disecados utilizados para el mal de amor, limadura de piedra imán, para captar prosperidad económica, velas diversas, una semilla llamada “ojo de venado” que protege a los niños del “aojo”.

En otro orden de aspectos naturales o relacionados con la naturaleza, hay que destacar la importancia que se le da a la relación entre “lo frío” y “lo caliente”. La salud, tanto física como mental del individuo depende del exacto equilibrio entre estas dos calidades, y cualquier exceso o déficit provocará enfermedad.

b) Psico-religiosas (“limpias”, Amuletos y talismanes, oraciones para conjurar el mal,)

Las “limpias” son el mejor ejemplo de práctica psico-religiosa, aunque quizá precisaría de mas adjetivos como energética, por ejemplo. Las “limpias se realizan a nivel de cuerpo sutil, por decirlo de alguna manera, generalmente se utilizan plantas aromáticas como la albahaca, que se sacuden por todo el cuerpo del paciente con el objetivo de “limpiarlo” de las malas influencias, y que la planta, o a veces un huevo, absorba la mala “vibra”. La experiencia es francamente impactante, pues en cuestión de segundos se pueden apreciar los cambios.

Amuletos existen infinitos, casi siembre combinan elementos naturales, plantas, ajos con estampas o imágenes religiosas, que van desde los santos o vírgenes católicas hasta budas con monedas y semillas incrustadas en la base como imágenes de la santísima muerte, esto es un esqueleto elegantemente vestido de novia.

c) Mixtas, cuando se trata de la combinación de las dos anteriores, y por ello muy habituales. Es, por ejemplo, cuando el curandero receta por un lado un tratamiento basado en los efectos benéficos de la herbolaria y además prescribe unas velas u ofrendas a una Virgen o a un santo concreto quizás especialista en aquel tipo de problema.

También es el caso de la utilización de hongos psilocibes en la sierra mazateca de Oaxaca o del cactus del peyote de los huicholes en Nayarit o en el gran norte de México y Sur de los Estados Unidos.

Dicha ingesta se produce siempre en contexto ritual, se invocan a los dioses o a los santos antes, durante y después, y en el caso de los mazatecos siempre están presentes otros elementos, como el cirio o flores blancas para la Virgen, el cacao, el jerez. El tabaco, o el “san Pedrito” o “pisiete” especie de mezcla a base de ceniza y hiervas que actuaran de protección durante la ceremonia. Curiosamente, hasta para el más foráneo en un momento determinado todos estos elementos cobran sentido, como el caso anecdótico de alguien que después de manifestar su incredulidad, reclamó a la curandera ser untado por la protección con la máxima urgencia.

La cantidad de remedios es ilimitada, dependiendo a veces de la creatividad del propio curador, sin embargo, la mayoría de ellos tienen en común que integran lo natural, productos de la tierra, con lo espiritual, dialogo abierto y directo con los planos transpersonales o psicoreligiosos. Dimensión humana, sin duda fundamental en cualquier proceso de curación.